domingo, abril 17, 2011

En el 40 y 20

Canté Besos de Ceniza. Habían dos mareros (una hyna y un sujeto, misteriosamente no andaban juntos) y una loca que se le arrimaba a cuando garrote se encontrase dos metros a la redonda. La Caro, mi-mejor-amiga-la-más-antigua, le dio clases a la gente de cómo se canta. Llegó una maitrona igualita a la doña grandota y pelona de Mocedades. Me quiso sabrosear un señor, comprobando que entre los maitros soy un éxito. Un maje se le declaró a una chera y ésta lo rechazó. Nos echamos una cajetilla y yo, con tanto tiempo sin fumar, siento que mis pulmones son una esponjita mentolada. Estoy ronca. Fue una gran noche.

1 comentario:

KR dijo...

jajajaja... ya me hiciste reír en 7 líneas