domingo, abril 24, 2011

La contaminación auditiva como causa directa del bajo nivel académico del habitante urbano de San Salvador

Generalmente tengo poderes de concentración solamente comparables a los de Siddartha, pero hoy en particular ando malita de mis ganas de leer. Hay ruido en todos lados, la gente que regresa de vacaciones viene en tropel y azota puertas inmisericordemente. Enciende sus estéreos y escucha música de combo del Mahajual a todo volumen. En resumen, no puedo leer un carajo. Considerando que la semana que entra es de parciales, esta seguidilla de hechos me resulta bastante incómoda.

(Olvidaba mencionar que a mi gata le ha dado por destrozar una caja de zapatos que aún no evacuaba su contenido, así que en adición a lo anteriormente mencionado, debo mencionar el scratch-scratch-scratch-mish-scratch scratch que caracteriza a los gatos que destrozan cajas de zapatos que aún no evacuaban sus contenido. Vivan los gatitos.)

En fin, tener problemas para concentrarse hace que uno derive en contemplaciones que en condiciones normales de yugo y sacrificio no podrían tomar lugar. Como al principio de mi no-concentración creí que era un asunto de la materia, jugué Tin Marín con los cuadernos para ver por dónde seguía leyendo. En eso, cual si de motero clavado en las texturas se tratase, tuve una serie de pensamientos paranoicos inspirados la relación amor-odio entre por mi desprecio a la publicidad y mi amor por Mad Men (Don Draper, pegame un bicho):  encontré mensajes sumbliminales en las portadas de mis cuadernos. Usualmente los forro, pero este año he tenido tanto qué hacer (gracias, UCA, por modificar el CUM de mi carrera y por fin haber logrado que empiece Cristo a padecer*) que no he podido, ergo permitiéndome descifrar los signos de los tiempos en ellos. Observad:

Este es mi cuaderno de Realidad. En él hay una criatura mitológica (¿Cuerno de unicornio-cuerpo de búfalo-patas de caballo?), señal de lo idiota que es creer que realidad es una sola.

El de economía como alegoría (jojo, rima) del Tío Caimán que menea la colita y  la voracidad del Impeeeeeeeeriooooooooo.

El de antropología filosófica, señal de la ideologización que no viaja de boca en boca, ni a pata ni en bus, sino en la celeridad de una moto ¡tzuuuuuuuuuuuum!

Después de tomarme el tiempo de tomarle foto a todas las portadas, cortarlas, pegarlas y subirlas a Blogger, me pregunto si no sería más simple buscar un sitio más callado, pero ¡chanfle! hoy es feriado. Tocará vivir con el hecho que es bonito y lúdico pensar pendejadas en lugar de estudiar. Bajó el ruido. Haré otro intento *abre el libro por enésima vez en el día* *cierra VLC, deja de ver Gilmore Girls* *cierra el blog* *abre el proxy que solo permite ver el sitio del diccionario de Oxford (el libro es en inglés)*.


* Congruencia aparte "empieza Cristo a padecer" es un gran dicho y debería tener tintes ecuménicos.

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