domingo, septiembre 11, 2011

Redefinición de la patria dados los recientes eventos

El Salvador es Emilio mensajeándome a las 8AM para ver si voy a su casa a ver el partido de la Selecta de playa.

El Salvador es la Ana mandándome papers "para el ocio".

El Salvador es el señor del pan que todas las tardes me pregunta cómo estoy y cómo va la u.

El Salvador es el motorista de la 44 que sale a las 6:15 del punto de por mi casa, diciéndome "buenos días".

El Salvador es un cielo a las 4:40AM: negro con listones lila que a las 4:50 son verdes; a las 5:00 son color lima, a las 5:10 son amarillos y a las 5:20 son anaranjados. El Salvador son  los cielos celestísimos.

El Salvador es mi hermano que me compra chicles para que le explique qué es un sintagma.

(El Salvador también es 13 muertos al día.)

El Salvador es mi catedrática diciéndome -sin decir- que una mujer abogado tiene que tener una armadura encima.

El Salvador es el señor de la farmacia que le ofreció a  Néstor devolverle su dinero si la jeringa que compró no le servía.

El Salvador es mi madre cargando un bisturí en la cartera para protegerse de todo mal.

El Salvador son las flores en El Jardín de Celeste.

El Salvador es Víctor formulando propuestas para políticas públicas culturales.

El Salvador es ¡Timumachtikan nawat!

(El Salvador también es mi tata desentendiéndose de mis hermanos.)

El Salvador es el olor a pupusas revueltas que uno siente a las 7:00AM de un día en el que hay parcial.

El Salvador es un atardecer en la curva del cantón La Perla, en La Libertad. El paisaje más bonito que he visto en mi vida.

El Salvador es Frank Velázquez, pescador, semifinalista en el Mundial de Playa, mandando "saludos a la gente de mi cantón, la Barra de Santiago." mientras los seudoartistas escriben todo de "tú" y se llenan de paja  la cabeza mientras toman vino asqueroso en alguna galería (levantando el meñique, claro.)


(El Salvador es el hijueputa de Sigfrido Reyes, negando al pueblo que le está dando de hartar.)

El Salvador es la Ligia haciendo lo que considera justo.

El Salvador es la señora que vende guayabas por el ISSS de por mi casa, que siempre manda a saludar a mi mamá.

El Salvador es la soledad de los amaneceres en El Pital.

El Salvador es la Rebeca y su infinito coraje de traer un hijo a este país desgraciado.

El Salvador son los vientos de octubre.

El Salvador es un señor de Ahuachapán que salió en Teledos hace más de un año, después que una tormenta inundase sus tomatales. Es él, viendo al suelo y diciéndole al reportero que no queda otra cosa más que volver a empezar.

(Ah, El Salvador también es pasado sin resolver, Funes y toda la lacra similar y conexa.)

(El Salvador es, también, mis ganas de comprarme una camisa azul por primera vez en mi vida.)