domingo, septiembre 11, 2011

Redefinición de la región debido a los no tan recientes eventos

Aunque hay que ser justos. El Salvador no es sino en conjunto. El Salvador es la Tuty y Ernesto saliendo de Managua para llegar a Ciudad de Guatemala y terminar armando paralelismos entre el Frente Sandinista y el Frente Farabundo Martí una noche. Es Dick haciéndonos reír. El Salvador es Guatemala, por mucho que lo neguemos. El Salvador es Guatemala porque tenemos los mismos miedos, nuestros partidos políticos se llaman igual, porque José discute esa misma noche sobre toda la sangre que hay en las manos de Otto Pérez, el mismo que ahora propone "mano dura" a los delincuentes, cuento viejísimo para nosotros. El Salvador es porque le grita a Guatemala que no es por ahí el asunto y Guatemala no escucha, así como tampoco escucharíamos nosotros. Mal de familia, pues. El Salvador es también Guatemala en forma de Ivar, oriundo del Petén, hablando de King Flyp.

El Salvador es Honduras porque es Ariel explicándome cómo es que a los catrachos les pintan el cuento de la Guerra de las Cien Horas y de cómo El Salvador resulta ser -irónicamente- un pueblo opresor (riamos todos: jojo). Honduras es Ariel escuchando mi versión, nuestra versión del asunto. Honduras es Ariel y Raúl  y Patrick hablando de la persecución después del Golpe mientras una escucha cosas inverosímiles, pero tan cercanas. El Salvador es el miedo constante por la vida de los catrachos conocidos.

El Salvador es también, por mucho que nos cueste, Costa Rica. El Salvador es Costa Rica y Costa Rhica. El Salvador soy yo dándome cuenta que mi rumi era tica: Ana Beatriz, se llama. Bióloga ella, hermosa la mujer. Si la integración centroamericana existe o existió, definitivamente fue la Anita-bióloga (a no confundirse con Anita-demógrafa) increpándome sobre los militares como recurso de contingencia ante la violencia y yo anonadada preguntándole sobre los movimientos ambientales de Crucitas y el movimiento del NO ante el TLC. El Salvador soy yo quitándome la venda de los ojos sobre Costa Rica (y Costa Rhica, mae). Soy yo cenando con David, un tipo que necesita sembrar la tierra para sentirse bien. Costa Rica es Nilson invitándome a bailar. El Salvador soy yo escuchando a José Daniel hablar de la estructuración del movimiento LGBT en Costa Rica (y Costa Rhica). Es Eva y el abrazo más fuerte que me han dado en la vida. Es Fuchs explicándome qué significa "pofi". Es Diego conmigo, extremadamente borrachos, hablando de xenofobia.

El Salvador es, de alguna manera, también Panamá. Es Susan explicándome lo recio de la desigualdad en Ciudad de Panama; los tugurios detrás de los centros comerciales. Soy yo diciéndole "igualito que en Multiplaza".

Centroamérica es La Orquesta de la Papaya, Alux Nahual, Akumal, La Cuneta Son Machín, La Milixia y C.P.U y José Capmany y Café con Leche y Rubén Blades.

¿Ya nos convencimos que El Salvador es porque somos y lo que somos es región?

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