miércoles, octubre 05, 2011

Estado general de la jurisdicción

En mi pantalón tengo $1.50. Si junto lo que tengo en mi cartera, entonces tengo $6.50. No cuento con esos $5 porque se supone que tengo que almorzar mañana con cierto grupo de feministas universitarias que estudian filosofía-psicología y tengo que apartar dinero para eso. O sea, tengo $1.50. Es como que un fondo histórico comparado con este momento hace un año, cuando era normal gastarme $10, $15 al día. Comparado con entonces, ahora vivo en la "paupérrima pobreza" (pleonasmo presidencial) que pregonaba Paquito Flores. Todo muy trágico, visto en perspectiva.

Como dije, tengo un almuerzo con mi colectivo de feministas para preparar comentarios para un programa de radio. Antes de eso tengo que ir a la presentación de un trabajo de FLACSO y antes de eso, clases. Para tener tiempo (y licencia) de ir al almuerzo y a FLACSO, tengo que enviar un texto sobre educación a la revista, terminar un texto modelo para un freelance y armar la base de otro texto para otro freelance, ambos con temática coquetona y para los cuales es requisito "mantener mi tono" (?). Todo eso debo hacerlo hoy en menos de tres horas. Cuando termine, si termino, debo irme a leer doctrina de empoderamiento femenino, requisito para otro coso en el que estoy trabajando. Son tres libros y solo hoy me traje otros dos sobre otro tema, ignorando por completo que tengo que armar un ensayo para mi clase y leer para el laboratorio de la semana que viene. El día no alcanza para tanta cosa, les digo. Y encima ando olvidando que debo tomar Complejo B si planeo seguir en este corre-corre que tan feliz me tiene. Añadiendo, es octubre. Nada puede salir mal en octubre.

A pesar de tanta guapura, sigo teniendo solo $1.50 en mi pantalón. Quiero cigarros y no los puedo comprar. Quiero un té de frambuesa y no lo puedo comprar. Sin embargo, amo el estado actual de las cosas. Es la vida que siempre quise tener.

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