domingo, noviembre 27, 2011

Kant

Ich mochte urgentemente un dildo.

Pobre Kant, ahora lo comprendo. Con esa cara, cómo no iba a ser tan puto. Sin embargo, eso no es justificante para que se coja inmisericordemente a generaciones de futuros abogadillos habidos y por haber. Puto Kant, te odio.


Post-Scriptum: Esta es la versión desahogo. Si quiere escuchar los fundamentos académicos por los que consideramos que la calidad de puto de Kant constituye un imperativo categórico, emborrácheme.

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