domingo, marzo 25, 2012

Maneras rampantes de cagarla conmigo

Escenario: sábado a las 9:30 de la madrugada. Su servidora ha llegado apenas hace una hora a casa y se encuentra aún a verga debido a la sucesión de festejos por su natalicio, pero bañada y lista  a salir a ayudarle a algunos examiguines de la Fundación Romero a revisar unas cosas de la liturgia. Cuando dan las 9:40 se dispone a salir hecha una mierda por la puerta; escucha un par de acordes. Son "Las mañanitas" versión Pedro Infante. Imagínese usted en medio de una verguera matinal en un sábado de marzo: el calor maldito y el suelo que se mueve, mientras escucha las mañanitas que cantaba el Rey David. Llego a la puerta y veo un mariachi en las gradas del edificio y a un majecín sonrojado diciéndome "feliz cumpleaños".

Y yo con ganas de estallar en risa.

Estoy muerta por dentro.

Al final sí estallé en risa, pero tuve la decencia de hacerlo en mi casa, porque sí, soy bien bayunca y salí corriendo a encerrarme en casa.

¿Qué tipo de anormal tenés que ser como para asumir que voy a encontrar bonito o romántico (ew) una serenata que no incluya a Pedro Infante jimself? O sea, menos si te conozco de lejitos y naaaaaaaaada qué ver con vos. Cuando hube reído lo suficiente, salí, abrí la puerta; dije "con permiso", "muchas gracias", bajé las gradas corriendo y me fui a Catedral.

Y es así que queda demostrado que soy una lacra de persona. Tantán.

1 comentario:

A. dijo...

Creo que me enamore de la etiqueta de "Inteligencia emocional comparable a la del tigre de Ni hao Kai-lan", aunque lo tuve que guglear, sí.