jueves, abril 28, 2016

Diez años

Hoy te recordé en medio de una insulsa llamada telefónica. A veces paso días enteros sin pensarte. Te menciono o cuento algo sobre vos, pero no te siento. Pero hoy vi la fecha. Hace diez años, te colgué el teléfono helada, temblando. No hemos vuelto a hablar.

Lo que vos no sabés es cuántas cosas se me murieron el día que vos decidiste que yo era otra persona, no la niña que te miraba y te admiraba con una mezcla espantosa de temor y amor, cosa que yo consideraba normal pero que ahora me para los pelos. A veces creo que es mejor que no lo sepás. Ese día perdí de golpe a la única persona que sabía quién era yo porque me creó de la nada. Pasé seos años abismalmente sola. Destrozada. Vos no lo sabés. Ni siquiera recordás qué me dijiste.

Pero más que destrozarme, más que abandonarme, lo que no supe manejar durante años y años fue que yo no sabía verme sin vos. Ahora sé que tu forma de querer es enferma, que vos no sabés amar sin controlar y que eso nunca me lo vas a perdonar. Pero yo tenía 19 años y no conocía más mundo que el que vos querías que habitase. Pasé seis, siete. ocho años viviendo en la más honda vergüenza de no ser lo que debí ser. De no hacer lo que debí hacer. De que nada en mí funcionara y nos no estabas ahí para decirme cómo enmendarlo.

Creo que te lo agradezco, fijate. Nunca antes me gusté tanto como hoy. Nunca me sentí tan yo, tan cómoda descubriendo en una clase que hay cosas que tengo muy dentro y que vienen de vos. Notarlo y sentir algo muy parecido a la ternura cuando te pienso. Eras un bichito cunado el mundo te cayó encima. Vivís o vivías, ya no sé, con los nervios y el corazón en la mano y eso no lo puede manejar nadie sin volverse loco en el camino. El huevo es que autodestruyéndote me arrastraste a mí, a mi mamá. Y nunca lo viste. Estabas demasiado embebido en vos mismo como para notar cuánto jodías a la gente que jurabas querer.

Todavía me cuesta conciliar mis imágenes de vos cunado te pienso. Yo no sé si podría permitirme amar a alguien como vos me amabas a mí. Es demasiado. Te desquiciás. Mirate, te desquiciaste. En las fotos, los cientos de fotos tuyas y mías que dejé con mi mamá porque no puedo vivir teniéndolas tan cerca, te veo y me ves y sos un mar de amor, el mismo que luego volvías furia cunado me abrías la piel a vergazos. El mismo que rompía todo alrededor cunado me movía un centímetro de lo que vos querías de mí. El mismo que estuvo a punto de matarme. A quien yo estuve a punto de matar. No tenés idea de que me tomó hasta 2013 darme cuenta que amar no es eso.

Hace poco me di cuenta de que yo tendría que hablar de vos en pasado. Yo no te conozco. Vos no me conocés. A estas alturas vos y yo ya no somos nada.

Pero hoy me acordé de vos porque vi la fecha mientras resolvía cosas del trabajo. Reparé en que es la primera vez en diez años en que puedo ver en mí las cosas que te heredé y no sentirme triste por vos ni por mí. Sin pensar qué habría sido de mí si vos te hubieras hecho a la idea de que yo soy persona. Han pasado un par de cosas en estos años que me habría gustado platicar con vos si fueras todavía el hombre que me miraba como si supiera querer a secas, sin controlar, sin llamarme puta. Pero no estás. Hace diez años que no estás. Y yo por fin soy yo.

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